¡Estás despedida!

En el cole de mis hijos ya no hay lecturas “obligadas” de curso. No sé desde cuando han dejado de existir, pero “mayor” está acabando la primaria y nunca ha tenido que leer un libro que haya leído toda la clase. Never. No creo que obligar a leer fomente en absoluto la lectura, pero compartir la lectura, creo que sí.

Escoger un título adecuado a la edad, a las inquietudes del grupo en cuestión (y no el libro que se ha leído año tras año en ese curso), relacionado con el proyecto que estén desarrollando, y leerlo juntos, en clase y no en casa, por turnos, en voz alta, me parece una buena práctica. Leer en voz alta, aunque dé vergüenza, sin forzar, según cada personita, poco a poco, ayuda a exponerse ante el mundo, y a hacerlo con un poquito más de seguridad. Leer juntos aumenta el interés y la conexión con la lectura, y refuerza la comprensión lectora. Comentar la lectura en clase te lleva a hacer el esfuerzo de pensar y buscar las palabras más adecuadas para expresar lo que quieres decir, para que te escuchen y te entiendan.

Por mí, haría que en ciclo medio o superior de primaria leyeran en clase ¡Estás despedida!, de Rachel Flynn, porque visibiliza, con humor y sin enfrentamientos, eso que Yayo Herrero define como los trabajos de cuidados que sostienen la vida, que realizamos mayoritariamente las mujeres, desde que la humanidad es humana.